Actualizo para proponer un método de evasión de la vida cotidiana. Cuando uno tiene estrés acumulado, problemas u otra preocupación cualquiera, necesita limpiar su conciencia momentáneamente para afrontar todo esto, y no ayudan los nervios acumulados. Se podría decir que también es una actividad relajante. Es algo tan simple como... tirar piedras a la carretera... =D
La apatía, así como todos los estados de ánimo que derivan de ella, es tremendamente trágica, y dejarse dominar por ella es tan sumamente estúpido que merece la pena hacer alguna "gilipollez" con tal de no permanecer ocioso y preocupado por el existencialismo una tarde soleada.
Por esto mismo, si uno se aburre especialmente y no sabe qué hacer aparte de plantearse si lleva su vida por buen camino, no tiene más que salir a la puerta de su casa, agarrar una piedra de la calle y lanzarla contra el pavimento.
Es una actividad muy creativa, que requiere un enorme esfuerzo intelectual y aun mayor físico. Me explico:
- Para no pensar que se está perdiendo el tiempo hay que convencerse de ello. Esto puede llevar mucho rato, pero es importante. A continuación, se debe ignorar ese sentimiento de culpa por no estar estudiando o jodiéndole la vida al "colega" de turno; esto también es básico. Finalmente, se debe centrar la atención en la trayectoria de las piedras, para calcular más o menos dónde caerán y hacia dónde rebotarán.Huelga decir que antes de comenzar la actividad propiamente dicha hay que encontrar un confortable sitio en la acera para apoyar la base de la columna, o dicho de otro modo, para sentarse. ¡AVISO! Si por algún motivo decidimos sentarnos de cara a la pared y no a la calle, la actividad será infinitamente más dañina para nuestro cuerpo; el staff de este blog (es decir, un servidor) recomienda mirar a la otra acera.
- El lanzamiento de la piedra puede parecer simple. Pues bien, no lo es. Hay que flexionar el brazo hacia atrás, sosteniendo la piedra con tres dedos: pulgar, índice, corazón; y a continuación debe estirarse el brazo hacia delante con el mayor impulso posible, abriendo la mano para producir el lanzamiento. La piedra se alejará progresivamente de la mano, y ya está hecho este tiro.
- Hay un detalle a comentar; una vez la piedra emprenda su camino lejos de nuestra mano, puede caer de diversas formas en la calle. La más normal es que aterrice en mitad de la calle y rebote formando pequeñas parábolas hasta parar, pero también podría rebotar contra la acera de enfrente, describiendo un movimiento de retorno que con total probabilidad finalizará en una lesión física en lo que viene siendo nuestra fisionomía. También puede ocurrir que en la acera de enfrente haya otra persona; en ese caso será ella la afectada por la fuerza del lanzamiento de la piedra. Finalmente, hay un tercer caso: que la piedra aterrice sobre un excremento canino u de otro animal al caer en la carretera (puede ocurrir; aún no hay una normativa oficial acerca de la recogida de estos desechos). En ese último caso no rebotará, sino que habrá encontrado un nuevo hogar, cómodo y seguro, donde descansar hasta la próxima alquitranación de la calle.
Tras repetir esta operación continuadas veces, uno habrá olvidado qué le llevó a practicar tiro al blanco con ese grumo negro tan odioso sobre el pavimento, y probablemente sea mucho más feliz, o por lo menos habrá eliminado ese sentimiento de desasosiego que la apatía suele provocar durante la revolución hormonal que supone la adolescencia.
Pues listo, espero que sirva de algo. Felices días, tardes, noches a todos, ¡cuídense!
PD: A mí me funciona... xDD
me encanta :)
ResponderEliminarprovaré a hacerlo un día de estos jaja