06 noviembre, 2009

Makrür -1-

Intenté levantarme, pero aún no había conseguido que ninguna otra parte del cuerpo funcionase. El veneno seguiría actuando un rato -pensé-. Por fortuna, Daren había reconducido el combate hacia mi campo visual y podía ser testigo de todo. Era obvio que iba a desarmar a Galmis; al fin y al cabo, el yasura había demostrado ser todo un maestro de la esgrima negra. No iba a perder. No podía...

- Vamos, no eres capaz de moverte más rápido dada tu corpulencia, deja esto y lárgate, no voy a matarte -dijo Daren mientras bloqueaba un nuevo golpe del paladín-.

Galmis, como era usual en él, no mostró ningún signo de inquietud. Volvió a atacar un par de veces desde distintos ángulos, pero no retrocedió ni descuidó la defensa. Sin embargo, Daren sí consiguió acertarle de nuevo en su siguiente estocada, hiriéndole en el cuello de forma superficial. Y fue entonces, justamente entonces, cuando Galmis mostró su verdadera naturaleza.

Un hijo de la luz, un talari, hubiera comenzado a moverse a mayor velocidad y con mayor precisión, complicándole las cosas a Daren. Sin embargo, Galmis tensó los músculos, y las heridas se cerraron a gran velocidad. En ese momento, me fijé en sus ojos. Los había abierto por completo, y no pude ver el desmesurado brillo que se observaba en los otros miembros de la Estela. Los tenía de una extraña tonalidad azulada; eran añiles, pero un añil brumoso, parecido a un lago en cuyas aguas viviesen miles de criaturas. Un añil turbio, profundo, que inspiraba tranquilidad y a la vez inquietaba por su complejidad. Ahora sí entendí por qué Daren le superaba en velocidad: Galmis era un marow, no un talari. Había entrado en el cuerpo de paladines por su propia iniciativa.

Un converso.

Y Daren no podría herirle mientras desatara su naturaleza elemental.

Finalmente, todo encajaba. No era lento, no era torpe, simplemente sabía que iba a ganar el combate, de ahí su tranquilidad y su poco interés en atacar con estilo. Estaba en plena forma, y aún no había sido herido. Daren, en cambio, presentaba moratones a lo largo del cuerpo y estaba bastante cansado. La batalla seguía descompensada; mantenía la misma dirección, pero ahora el sentido era el opuesto.

1 comentario:

  1. ¡¡¡NO FUMES!!! Que es malo para los pumones y el cerebro. Aqui el unico que hace eso soy yo con Kahos.

    jummm XDDDDDDDDDDDDD

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